Esta obra es el testamento del gran poeta colombiano Henry Luque Muñoz (1944-2005); una obra lírica tan breve como intensa. En Arqueología del silencio Luque Muñoz logra las más elevadas cumbres de la metáfora, de la sordina, del asombro negativo ante lo ineludible. Publicada en el 2002, apenas tres años antes de su sorpresiva muerte, parece anunciar su propio fin: “Por ventura ya estoy en la nada. No hay aquí testas coronadas, ni vasallos.” El poeta Manuel Ruano, en la presentación del libro, afirma: «El procedimiento frecuente del poeta Henry Luque Muñoz, está cifrado en una técnica del fundido y una alquimia verbal que condensa la instantaneidad del discurso. Frecuentemente, la escena se dinamiza con patetismo, en imágenes elementales de fuego, de agua, de tierra y de aire. Como es natural, el poeta se inspira en las fuentes mismas de la materia. Y en su redimensionada expectativa, no logra ocultar, por más que se lo proponga, una agonía interior. Tampoco sus dramas cotidianos o las fatalidades del corazón, son el punto culminante en un peregrinaje lleno de luces y sombras, que, más tarde, irrefrenablemente, obedecerán a una partitura del silencio, es decir, a una invocación y a un contrapunteo de claroscuros.»