Un encuentro en la estació n central de autobuses con una mujer idé ntica a la mujer del expulsado pero treinta añ os má s joven, que resulta ser la misma. Una relació n de adulterio que es algo otro. Un autobú s secuestrado por terroristas donde se crean dos castas, una superior, la de los delanteros y otra inferior y oprimida, la de los traseros, que admiten y justifican al opresor. Libros dentro de libros y un final que reú ne el pasado con el futuro para hacer del expulsado un ser mejorado. Una novela que nos lleva a lo má s profundo de nosotros por un escritor que se opone a escribir como todos.  Cuando los sefardí es fueron expulsado de Españ a en el siglo quince y llegaron a Marruecos fueron denominados " Megorashim" (expulsados), té rmino que se oponí a al de los " Toshabim" (los asentados). Sin embargo durante siglos no fue un té rmino peyorativo, sino todo lo contrario, ser expulsado era pertenecer a una especie de nobleza. Quinientos añ os despué s el narrador se siente expulsado de todo, de su pueblo, familia, amores, paí ses, para ir comprendiendo poco a poco que " Me habí a convertido, como mis antepasados, en un expulsado."