Una novela histórica que pone de manifiesto el espíritu y el corazón de San Ignacio de Loyola y nos descubre un cuadro apasionante de la época en que vivió. Don Íñigo de Loyola y Licona, soldado y aristócrata, yace en el lecho del dolor, recuperándose de una herida que ha recibido en el sitio de Pamplona.Sus pensamientos se encadenan en dos direcciones diferentes. Por una parte, su carrera, cuajada de éxitos como caballero de Su Majestad el Emperador; una ascensión de honores y una posición envidiableEncuadernación: Rústica con solapasColección: Arcaduz; 56 desde la que miraría con orgullo a los ojos de la que podría ser su dama. Pero por una grieta de esos pensamientos que habían sido siempre tan alentadores, se cuela una luz centelleante: se ve a sí mismo como caballero de Dios, descalzo, comiendo sólo hierbas, mortificando su carne, subiendo por la estrecha senda que conduce al castillo de Dios. Siente el irresistible impulso de romper con todo su pasado sin demora. Desde ese momento, la vida de Ignacio cobra sentido.
Louis de Wohl (nacido Lajos Theodor Gaspar Adolf Wohl el 24 de enero de 1903 en Berlín y fallecido el 2 de junio de 1961 en Lucerna, Suiza) fue un prolífico escritor, guionista y astrólogo con una vida tan diversa como las historias que escribió.
De Wohl creció en una familia católica de origen húngaro y austríaco en la Alemania de entreguerras. Comenzó a escribir desde muy joven y sus primeras obras fueron novelas de aventuras, policiales y de entretenimiento, algunas de las cuales fueron adaptadas al cine alemán antes de la Segunda Guerra Mundial.
En 1935, ante el ascenso del nazismo y debido a su origen familiar, emigró a Inglaterra, donde adoptó el nombre de Louis de Wohl. Durante la guerra trabajó para el Servicio de Inteligencia Británico (MI5/SOE) como astrología de guerra psicológica, elaborando horóscopos y propaganda destinada a influir en la percepción pública y a desinformar al enemigo.
Tras la contienda, se asentó en Suiza y se dedicó casi exclusivamente a escribir novelas históricas centradas en santos y personajes clave de la historia de la Iglesia Católica. Sus libros, caracterizados por una narrativa accesible y un marcado enfoque religioso, han sido traducidos a múltiples idiomas y han vendido millones de copias en todo el mundo.
Entre sus títulos más conocidos están obras sobre San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, San Ignacio de Loyola y muchos otros. Su trabajo combinó su profundo interés por la fe católica con una habilidad sobresaliente para recrear épocas históricas