Encuadernación: CartonéColección: Comentarios teológicos y literarios del Antiguo Testamento y Nuevo TestamentoEste comentario nace tras muchos años de estudio y enseñanza de la teología del Antiguo Testamento y llega también tras muchos años de haber rezado y meditado los salmos. En definitiva, una obra que aspira a ser libro de disfrute y de oración.PrólogoIntroducciónI. Historia de la interpretación de los Salmos y tareas pendientesNota preliminar1. Periodo de formación del Antiguo Testamento2. Los salmos en el Nuevo Testamento3. Hasta el siglo III4. Desde orígenes hasta Casiodoro: Panorama5. Desde Orígenes hasta Casiodoro: autores6. Desde Casiodoro hasta Nicolás de Lira7. Desde Nicolás de Lira hasta la era de la crítica8. La crítica hasta Gunkel9. Gunkel: obra e influjo10. Tareas pendientes11. La apropiaciónII. Introducción a los Salmos1. Datos generales2. Géneros literarios de los salmos: clasificación3. Bibliografía generalConclusiónTexto y comentarioSalmos 1-72
Luis Alonso Schökel (Madrid, 15 de febrero de 1920 – Salamanca, 10 de julio de 1998) fue un sacerdote jesuita y destacado biblista español, reconocido por su enfoque literario y poético en el estudio de la Sagrada Escritura. Tras completar sus estudios clásicos en Salamanca y su formación en el Instituto Bíblico de Roma, se doctoró en 1957 con la tesis Estudios de poética hebrea. Desde 1957 hasta su jubilación en 1995, fue profesor en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, donde impartió cursos sobre Introducción general a la Biblia, Hermenéutica y Teología del Antiguo Testamento. Su labor académica se distinguió por integrar la poesía hebrea en el análisis bíblico, considerando la Escritura como una obra literaria que debía ser estudiada desde una perspectiva filológica rigurosa. Entre sus obras más influyentes se encuentran La palabra inspirada (1966), Manual de poética hebrea (1987) y La Biblia del Peregrino (1993), una edición de estudio que incluye notas detalladas para facilitar la comprensión y reflexión sobre los textos bíblicos. Además, participó en la traducción de la Nueva Biblia Española (1976) junto a Juan Mateos. Su legado perdura en el ámbito de los estudios bíblicos, especialmente en la interpretación literaria y poética de la Biblia, y en la formación de generaciones de biblistas y estudiosos de la Sagrada Escritura.