Como consecuencia de las intensas relaciones culturales establecidas entre España y el Virreinato de Nueva España a lo largo de la epoca colonial, se conservan en nuestro pais gran cantidad de representaciones pictoricas de la Virgen de Guadalupe mexicana. Con un fuerte componente indigena que le garantizaba el fervor de la mayor parte de la poblacion, fue la imagen mas difundida en el virreinato, convirtiendose en un icono nacional cuyas connotaciones fueron mas alla de las meramente devocionales. Asi como durante la colonizacion se exportaron infinidad de elementos españoles, a lo largo de los siglos XVII y XVIII un buen numero de emigrantes afincados en la Nueva España regresaron a su tierra de origen llevando consigo pinturas de iconografia guadalupana. Estas remesas artisticas que cruzaron el Atlantico en la mayoria de los casos estan ligadas al ambito privado, sin un proposito comercial. A menudo fueron destinadas a espacios de culto de sus localidades natales como donaciones de indianos, constituyendo un interesante fenomeno documentado a traves de cartas de emigrantes a Indias, legados testamentarios, inventarios de bienes e imagenes. Su presencia, especialmente significativa en Andalucia en virtud de la calidad de Puertos de Indias de Sevilla y Cadiz, atestigua estos estrechos vinculos con un trascendental valor simbolico.